Me han dicho que mis huesos pesan, apesar de que estoy delgado. Pienso y no creo haber sentido mi peso, no siento la gravedad sobre mi, tal vez al saltar, pero hace mucho que no lo hago. Pero ahora si siento mi peso, mi propio peso y está en mi distancia, en mi soledad, esa que busqué mucho tiempo…siempre estuvo ahí, silenciosa, aguardando.
En mi distancia, está el peso de mi ser, luego el de mi de-ser, así últimamente me ha sido difícil caminar. No estoy cerca de nadie, me sumergo en mis pensamientos…hay silencio. Por momentos, los más duros, me encuentro de vuelta a la soledad de pensar en que me es difícil encontrar alguién con quien pueda entenderme, pero se que es un pensamiento irreal, así me permito el aislamiento, el reclamo y el castigo. Me encuentro de vuelta en ¿a quien le pregunto de esto?, recurrí entonces a los libros, a dejarme llevar por mis pensamientos, conjeturas, cálculos…así me alejé más de poder hablar de mi. Es curioso recordar ésto último, pocas veces realmente alguien me escuchaba, las más de las veces era yo quien escuchaba, porque solo yo sé resolver las cosas…y en verdad siempre ha sido así.
La distancia que puse entreo yo y los otros
es el peso de mi soledad…haz las cuentas …

